A tu lado imaginado me recuesto



Padre, consumiéndote en tu lecho, y yo tan lejos!
Padre, yo tratando de vivir y tú muriendo!
Se escapa poco a poco tu memoria
y el olvido se apodera de tus huesos.
Como queriendo no invadirte de pesares
astutamente te abandonan los recuerdos.
Mejor dormida que despierta transito por los días,
casi prefiero verte ir sumida en sueños,
y me retiro en mi melancolía,
y a tu lado imaginado me recuesto.

No sé pa’ qué tomo tila



Me estoy tomando una tila porque no logro dormir,
entre los muertos tranquila estoy pidiendo vivir.
La tila me despabila. Mas que dormirme la tila…
la tila me descarrila. No hay remedio, mi mochila,
de nocturnidad reboza, y en ella mi alma hoza.
Por el agujero abierto se están colando mis muertos.
Mis muertos pasan la noche, pasan la noche conmigo,
mis muertos, con su presencia, importunando a los vivos.
No sé pa’ qué tomo tila, si es que nada me adormila.
Mis abuelos maternos Marina Morales y Arsenio Figueroa

Partí, volví.

He llegado, lentamente... tarde para todo, muy despacio.
Partí, volví a vivir caminos transitados, hoy otros caminos.
Lloraron mis sonrisas como lluvias nuevas, rieron mis retazos.
Estoy como sin estar en parte alguna, allá, aquí.
Con mi capa y mis botas aún transito el puente
desde donde el Ché Guevara me saluda.
Los vecinos, los amigos, la familia toda emerge del fondo de la ría,
y Vigo me recuerda que es un recuerdo Cuba.
Orisel Gaspar en Falcón, Villa Clara, Cuba.

Ahora que nadie te puede cortar las alas Miguel





Poeta de España acude,
España te necesita.


A pie de calle contemplo del mendigo la pobreza,
mustio cuenta su riqueza, dádiva de algún indigno.
Cuánto me duelen los versos Miguel, cómo me duelen,
y es porque en los versos huele el dolor del universo.
Yo misma soy el mendigo subsistiendo en la estrechez
en desafío con la limosna que la opulencia me dé.
Migajas, sobras impuras que no han de calmar el hambre,
y el ser humano un enjambre pero sin orden ni vida.
Conmigo pan y cebolla, marchando filete humeante,
nada ha cambiado Miguel, en su menú el gobernante.
Mira cómo nos tienen Miguel, seguimos del mismo modo,
el creso en sábanas de cara miel, el pueblo duerme en el lodo.
Y mira cómo se burlan sus irónicas sonrisas,
sobre un sudar de camisas, ocurre esta farsa burda.
Promesas y más promesas, va y se repite el discurso,
mismo perro igual collar el gobernante de turno.
Lloro por la humanidad, Miguel, lloro por Martí,
porque perdiéndose vi el acuerdo y la humildad.
Lloro por el desatino que hoy oscurece a tu España,
imploro la íntegra maña que ha de limpiar el camino.
Lloro por la circunstancia del inocente rehén,
mientras se evidencia quién del acto saca ganancia.
Poeta de España acude, España te necesita,
reparte tu luz e incita, el polvo del mal sacude.
Miguel, Neruda, Vallejo, ¿qué le pasa al ser humano,
que en vez de darse la mano para servirse de espejo
escala sobre el reflejo hundiendo a su propio hermano?
Ahora que nadie te puede cortar las alas Miguel,
ahora que espíritu eres, y libre existes en él,
ahora que inmortal habitas imparable y poderoso,
ahora que no alcanza el vil a enterrar tu genio vasto
tu pensar y tu decir se desgrana en tanto verso
palabras que el universo se encarga de transcribir.
Ahora que eres energía, ángel y alma, presencia,
corazón de España esencia y en el mundo poesía;
reúnete con Martí, con Vallejo, con Neruda,
necesitada de ayuda para salvar la belleza
pide la naturaleza refuerzos a sus cimientos
desgarrada en sufrimientos, olvidada, triste y fría.
De Madrid hasta Orihuela llegue esta oración que grito
de Orihuela al infinito lleve mi canto su estela.
Vengan a tomar la tierra, poetas que ya partieron,
los que en su verso dijeron no a las armas y la guerra.
Tomarla con la esperanza, tomarla con el cariño,
y con la bondad de un niño poner centro a la balanza.

Del Libro de Antología Mil poemas a Miguel Hernández.

Este amor contra o tempo


Este amor contra o tempo
estas terras non nosas
este ollarme nos teus ollos
esta présa de metas.
Este ir ata o fundo
separando a néboa
ti guiando os meus pasos
eu bañada en vergoña.
Ti querendo non entrar
eu buscando a túa porta
eu querendo marcharme
ti pedindo que volva.
Un amigo que xulga
un pasado que pesa
este túnel escuro
este sol que se afasta.
Eu procurando o teu olor
nacendo entre as túas pernas
ti tomándome toda
eu borrando a espera.
As miñas palabras escóitanche
a túa mirada crébame
teño o corpo nas túas mans
e a túa alma bícame
e os meus fillos teus fillos
e o teu soño sóñame.